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Viernes, 4 de julio de 2008 | Sección Cartelera
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El increíble Hulk. La revancha del gigante. La bella y la bestia por los caminos de América  Por Javier Califano.
¿Qué harías si toda situación de conflicto te trasformara en una bomba a punto de explotar?. ¿Qué harías si en cualquier momento te transformaras en un monstruo conocido como Hulk?
De seguro, no perderías la oportunidad de acercarte a Hollywood y convertir tu peculiar y verdoso tono radiactivo en un redituable “tanque de temporada”, que, como buena fantasía de celuloide y grandiosos efectos especiales, garanticen el entretenimiento de los espectadores.
Recordemos que -hace unos años atrás- el personaje gozó de una peculiar visión de su trágica epopeya dirigida por Ang Lee y protagonizada por el australiano Eric Bana. Entonces, dicha versión cinematográfica resultó en un muy correcto análisis de la psique conflictiva del personaje. El caso es que el “grueso” del público no supo comprender tal visión, ya que entonces se buscaba cantidad de parafernalia visual y poco de calidad argumental. El desdichado Hulk de Ang Lee tuvo una tibia y discutida aceptación en un mercado donde las producciones de Hollywood requieren de resultados inmediatos en taquilla y aceptación popular. Resultados que se miden en dólares, el verdadero coloso verde.
Pero en los últimos tiempos, Hollywood comprendió que ya no alcanza con el más lucrativo despliegue visual. Hoy, las superproducciones deben disponer de cuidadosas tramas que garanticen cierta profundidad en sus productos más comerciales. Por este motivo, desde hace algunos años, es muy cuidadosa la elección de los directores y guionistas -eje medular del film- como de los protagonistas de los productos más redituables o “tanques comerciales” que hoy en día no recaen en figuras de ocasión, sino en actores habituados a un cine independiente que prima la calidad y las ambiciones artísticas, como es el caso de Christian Bale, Gary Oldman, Michael Caine, el desaparecido Heath Ledger y Aaron Eckhart, en la inminente “Batman, The Dark Knight”. Un camino similar parece tener otro de los héroes de viñetas como Iron Man, que cuenta con el grandioso Robert Downey Jr. Terrence Howard, Gwyneth Paltrow y Jeff Bridges… Digamos, entonces, que el signo de los tiempos determina que el producto de temporada pone en primer plano la trama y la calidad como ecuánimes.
“Hulk” es dirigida por Louis Leterrier (“Danny the dog”) -el niño mimado de Luc Besson-, un realizador avezado en el género de la acción, que dentro del cine francés supo matizar los tópicos del género y asociarlos al drama y la comedia. En esta oportunidad, y con cierta elegancia y oficio, sale victorioso al poder transformar toda la parafernalia visual de una superproducción en un torrente de emociones encontradas. Algo no menos significativo para un personaje como Hulk.
El presente film se nutre de un espíritu paranoico, similar al que años atrás le adosó al comic el genial guionista Bruce Jones -acaso la mejor etapa en años del personaje (2001-2003)- creando una serie de historias del camino (road-tales) con toques de intriga política y suspenso, donde el protagonista es Bruce Banner, acompañado de la justa participación de Hulk. Durante su período como guionista, Jones hace de Bruce Banner un personaje muy rico en matices, datos tenidos en cuenta por el genial Edward Norton -dos veces nominado al Oscar y uno de los niños terribles de Hollywood-, con el fin de enriquecer su participación en la pantalla grande.
Acompañan a Edward Norton un notorio elenco integrado por Tim Roth, como el soldado de fortuna Emil Blonsky, y la monstruosa Abominación, que resultará una meritoria contrapartida de Hulk.
Mientras que Liv Tyler interpreta a Betty Ross, la mujer capaz de calmar al gigante esmeralda, con toda certeza, la dama dulce que los superhéroes alguna vez soñaran. Todo el poderío militar de los Estados Unidos descansa en las decisiones y el gesto adusto de William Hurt, interpretando al General Ross, que además es el padre de Betty (Liv Tyler), la novia del barrio de Banner -aquella que, flacucho y todo, nunca dejó de amarlo-.
Pero la sorpresa, es la participación de Robert Downey Jr como el magnifico Tony Stark que se presenta avecinando lo que se ya es una realidad concreta, la invitación para que Hulk se sume al gran proyecto de Marvel films para los todos los superhéroes. La iniciativa Vengadores.
La nueva película de Hulk presenta a un Bruce Banner (Edward Norton) en constante huida. Sin lugar donde esconderse, este flacucho al peder el control puede transformarse en un monstruo esmeralda de media tonelada, capaz de dejar a su paso un tendal de caos y destrucción. Perseguido por un grupo de militares de los Estados Unidos, que -en un estilo muy republicano- buscan disponer de los resultados del fallido experimento de rayos gamma que hacen mutar al científico en el descomunal Goliat. La misión encabezada por el general Ross (William Hurt), quien pretende confinar en instalaciones del gobierno a Bruce Banner como propiedad del gobierno y utilizar su cuerpo como una futura arma de destrucción masiva.
El atormentado Bruce Banner, en constante persecución, no encontrara lugar en el mundo donde esconderse y ejercer un auto-control de su bestia interior.
El nuevo film rescata el espíritu de la serie de TV. Protagonizada por Bill Bixby y Lou Ferrigno de finales de los 70. En aquel entonces la temática de la serie ostentaba un halo melancólico que indagaba en las desventuras de un afligido Banner convertido en un paria que recorría las rutas de los Estados Unidos, con su bestial alter-ego a cuestas… cabe destacar que la serie del Increíble Hulk estaba por demás influenciada por otra mítica serie de TV, El Fugitivo.
| IRON MAN Decostruccion La reivindicación del antihéroe  Dirección: Jon Favreau.
Guiòn Mark Fergus: Arthur Marcum.
Int: Robert Downey Jr., Terrence Howard, Gwyneth Paltrow, Jeff Bridges.
Por Javier Califano.
Iron Man podría definirse como un elegante film que es la glorificación de la irreverencia misma, representada en un festival a la medida de la genialidad y los desbordes de Robert Downey Jr (“Kiss Kiss Bang Bang”; “Good Night, and Good Luck”; “A Guide to Recognizing Your Saints”), encarnando a Tony Stark, un multimillonario excéntrico y visionario… El Howard Hughes del siglo XXI.
Tony Stark es un megalómano genio creativo y, a la vez, una de las figuras más controvertidas del mundo, reconocido como el exclusivo contratista y fabricante de armas que abastece al ejército de los Estados Unidos desde los ‘90. Viviendo la gran vida gracias a los dividendos de sus creaciones, Stark es un genio sin precedentes que se maneja con la impunidad y excentricidad de una estrella de rock, apareciendo en las portadas de Time, Rolling Stone y un sinfín de revistas.
La figura del momento, a quien la prensa ha denominado “el DaVinci moderno”, fabrica las armas más avanzadas sin reparo alguno acerca de los daños colaterales que producen las minas antipersonales -a las que Tony Stark llama sus “juguetes”- que todavía destrozan las vidas de niños en países del tercer mundo.
Tras una demostración en Afganistán del devastador nuevo misil Jericó para el ejército estadounidense, Tony Stark es secuestrado por el grupo terrorista llamado ‘los 10 Anillos’; en un intento por escapar de sus captores, sufre un atentado y es herido – paradójicamente con una mina antipersonal de su factoría-, despertando con un dinamo injertado a su pecho, que mantiene las esquirlas alejadas del corazón.
El grupo terrorista obliga a Stark a fabricarles un misil Jericó, a cambio de comenzar las negociaciones por su libertad…; un tema de estado, luego de dos meses de cautiverio.
Lo irónico del film exacerba la impunidad concerniente al tráfico y venta de armas a gran escala; tanto las armas utilizadas por los terroristas como los materiales que le facilitan han sido fabricados por la propia la empresa, Stark Enterprises.
Sabiendo que su cautiverio es una muestra de poder para la facción terrorista, Stark comprende que no podrá salir vivo de allí, y en vez de fabricar el misil, pone su ingenio y manos a la obra al servicio de la invención de una armadura de combate que garantice su escapatoria.
Por lo tanto, la moraleja del film reside en una muy particular y fantástica rehabilitación ideológica de Tony Stark, su gigante protagonista.
Al llegar a EE.UU, Tony Stark anuncia que Stark Enterprises cierra todos los proyectos vinculados a la fabricación de armas, renunciando a todos los contratos con el departamento de defensa de los Estados Unidos. Dicho suceso desencadena una brutal caída de la empresa en bolsa, y un cuestionamiento masivo sobre el patriotismo y la lealtad del millonario.
Ya nada será igual en la vida de Tony Stark, su obsesión ahora es acerca de cual será su legado para el futuro…. ¿o si sólo será recordado como un mercader de la muerte?. Por lo tanto, dedica todo su tiempo a la construcción de una nueva armadura de alta tecnología, que salvaguarde la vida de inocentes. El discurso del film es cuidadosamente delineado desde un acertado tono de acusación, bastante irónico, que interroga acerca del desatino y los manejos de los Estados Unidos en la actualidad… manteniendo la paz, pero creando el arma definitiva. ¿Por qué no es la armadura del Hombre de Hierro, con su enorme poder destructivo, sencillamente otra aplicación de la industria de defensa?
Un personaje como Tony Stark necesita de un gran actor como Robert Downey Jr. para transmitir todo tenor intelectual y la complejidad emocional y moral.. Estando un tanto por encima de otros superhombres vestidos de spandex, Downey Jr. presta la experiencia de un actor de carácter y profundidad - dos cosas esenciales para la transformación que debe ocurrir en la complicada conciencia de Tony Stark-.
Mientras las comparaciones entre IRONMAN y otras adaptaciones de historietas son inevitables, estructuralmente hablando, resulta una adaptación madura, tanto como el Batman de Nolan.
El equilibrio entre el naturalismo del mundo real y el surrealismo del comic book hacen de la película de Favreau, un espacio ideal para la mixtura de géneros ya que IRONMAN se pasea entre el humor negro descarado, el film de acción vertiginoso y la estructura de drama convencional. De algún modo, se intuye que este es el film emblema de Marvel Studios -subdivisión de Marvel Comics, con control creativo sobre los productos- y marcará un sendero a continuar en futuras adaptaciones de los populares personajes de la editorial.
Favreau sorprende como director al frente de una superproducción, ya que provenía de realizaciones de menor envergadura, orientadas a la comedia de humar independiente.
Downey Jr, Favreau parecen tener el tino de compartir con el público una versión provocadora y divertida de una película del superhéroes… la película que ellos quisieron ver, realmente apasionante para el espectador y refinada en labor y calidad artística.
| Diario de los muertos. la voracidad mediática si no ha sido filmado, no ha sucedido  Dirección y guión: George A. Romero.
Int: Joshua Close, Scott Wentwoth, Michelle Morgan.
Por Javier Califano.
“Diario de los muertos” no es una película más acerca de virulentos zombies contra la humanidad. Es la obra de un mordaz realizador como George Romero, quien se cuestiona a sí mismo sobre la responsabilidad de elegir qué imágenes brindar para testimoniar un recorte de la realidad; no ajeno a las tendencias actuales, donde la voracidad mediática representa el común denominador de jóvenes adoradores de una cultura narcisista.
Los medios, como videoblogs o myspace, condensan la insolencia y la vehemencia de testimonios alocados, más aún, descabellados, que se escupen a lo bonzo y son regidos por una premisa básica…: ‘si no ha sido filmado, no ha sucedido’.
Con cada entrega de su saga, iniciada en 1968 con “La noche de los muertos vivos”, el realizador ha trasformado al zombie en la criatura de celuloide más política que el cine ha representado.
Para Romero, cada una de sus películas es un espejo de la década. Si bien en 1968 la sociedad norteamericana cerraba los ojos a los sucesos de Vietnam, en favor de mantener una falsa estabilidad, lo que no era más que una mentira latente, una película como” La noche de los muertos vivos” resultó como la metáfora de una sociedad ignorante que de la noche a la mañana ve fagocitarse todo un esquema de moralidad, para finalmente hundirse en el ostracismo.
La sociedad de ese entonces se vio colapsada por la ferocidad de la represión a toda forma de protesta sostenida por ideales y referentes contrarios y diferentes a lo establecido por el modelo…, los hippies, los homosexuales, los latinos, los negros, los socialistas… y demás.
Entonces, un joven estudiante de Cine de Pittsburghs llamado George Romero, encontró el mejor modo de metaforizar la actitud de la sociedad norteamericana en un film que sucede puertas adentro de una residencia. Afuera se encuentra el desastre. Afuera aguarda lo que ha ocurrido. Afuera, el monstruo es una alegoría de la verdad que rasga las puertas y las ventanas para comerse esa falsa impresión de realidad resguardada en la ignorancia.
Una década más tarde, en 1978, ya avezado como realizador, George Romero regresa con “El amanecer de los Muertos” y esta vez la batalla entre los vivos y los muertos tiene un escenario poco habitual…, uno de los fenómenos de consumo en expansión por aquel entonces: Un Shopping Mall. El film denota una corrosiva muestra de humor negro y resulta una crítica desmedida a la sociedad de consumo masivo.
Es necesario recordar que hace unos años atrás el film tuvo una correcta remake realizada por Zack Snyder (“300”), que impulsó el interés que actualmente demuestran los estudios cinematográficos sobre los zombies… Para tener en cuenta:
. “28 days later”. De Danny Boyle, con Londres como escenario de una plaga viral de zombies rabiosos.
. “Shaun of the dead”. De Edward Right. La mejor comedia sobre el género de zombies en Londres.
. “Land of the dead”. De George Romero. El film que marcó el regreso de Romero tras una larga ausencia. Conocido como “Tierra de los muertos”, un film impecable, zombies y humanos en un western futurista de frontera.
. “Homecoming”. De Joe Dante. Recientemente estrenada en DVD (forma parte de la serie Masters of Horror), interesantísima alegoría política de la era Bush.
Más tarde, en 1985, Romero regresaría al ruedo con “El día de los muertos vivos” en plena convulsión por la carrera armamentista de la era Reagan. Una vez más el realizador carga las tintas contra un estado fascista, trasladando la acción y a sus zombies a una base militar. Eran tiempos en que Los Arnie´s y los Sly´s ocuparon la pantalla desbordando de esteroides. Héroes de acción -por demás fachos y reaccionarios- al servicio de un gobierno de águilas.
Un largo camino ha recorrido este realizador, a lo largo de cuarenta años, junto a sus huestes de muertos vivos. Hoy “Diario de los muertos” es una inteligente metáfora política sobre la propagación de la crueldad de los medios de comunicación masivos de la sociedad.
Esta vez, la acción tiene lugar en un espacio inclement e-por demás reconocible- donde la única realidad permisible es aquella que puede tener un rédito mediático... Aficionados y medios masivos parecen contagiados por la voracidad de capturar una realidad mediática, sin moral, sin escrúpulos… sin pudor alguno.
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